“The sea, once it casts its spell, holds one in its net of wonder forever.” Jacques Cousteau

Es lo que tiene el mar, te atrapa.

En mi familia siempre hemos sido bastante renacuajos, tenemos una familiaridad incuestionable con el agua. Mirar a un mero a los ojos, sentirse protegido y cálido mientras estas sumergido, o comprobar que el cliché de que “debajo del agua hay otro mundo” es descaradamente cierto…es increíble, al menos en mi opinión.

Hace poquito me enseñaron dos vídeos, uno de un pescador de la etnia Bajau, en Filipinas, en donde desciende unos 20 mts. a pulmón pelao y sin plomos, para cazar un pez. Con toda la parsimonia llega al fondo y se dedica a caminar en busca de su objetivo, como si estar bajo el agua fuera una extensión mas de su espacio natural, cómo si dejar de respirar durante 3 minutos fuera tan sólo un requisito más de los muchos que esta y tantas tribus han de cumplir para sobrevivir.

El otro video no es menos sorprendente, William Trubridge rompiendo el récord mundial de apnea sin aletas, sumergiéndose 88 metros en 3:30 minutos…¿que hay que tener, o que no tener para entrenarse y llegar a hacer cosas tan contrarias a nuestra supuesta naturaleza?

No tengo ni idea, la especialización al límite del cuerpo humano siempre me ha fascinado, y hay actitudes y deportes tan contrarios a la salud que me provocan escalofríos, pero sin existe agua de por medio lo entiendo perfectamente, puedo entender la necesidad de querer permanecer el mas tiempo posible debajo, mirar, deslizarse, suspenderse, integrarse, y flotar y volar…

Y otras más de este señor:
“Si la civilización humana va a invadir las aguas de la Tierra, que sea la primera en llevar un mensaje de respeto”. Jacques Cousteau