Hace unos dias, veo mis pies, y oh! estaba haciendo “el geisha” con mis calcetines, así tan happy.

Cuando éramos chicos le decíamos “geisha” a mi hermano mayor, ya que siempre ha tenido la manía (o preferencia) de usar chanclas con calcetines.

En México no era fácil conseguir los calcetines japoneses (Tabi) con dedito separado, así que Jorge, en su intento por tener los pies calientes sin dejar de usar chanclas aún en invierno, siempre hacía estragos en los calcetines con el plástico de estas. El iba contento igualmente.

La cosa es que deformar los calcetines, o inventarse una prenda y usar objetos que se nos adapten, llámese zapatos, “geta”, chanclas y lo que sea, no es tan raro; lo macabro (digo yo) es adaptar el cuerpo a un objeto o forma determinada.

En China, durante la dinastía Tang (618-907) comenzó a practicarse a las mujeres el “foot binding”  o atadura de pies, cuyo objetivo era llegar a tener pies con una medida ideal de entre 7 y 9 cm.

Hay varias teorías que tratan de explicar el porqué de esta practica, desde la meramente estética, hasta la que la explica como vía para obtener privilegios sociales, lo que es cierto es que comenzó siendo una práctica de élite, ya que atar los pies de las mujeres suponía librarlas en un futuro del trabajo duro, esto generaba también cierto status en los hombres que podían permitirse tener esposas sin trabajar, con sirvientes y sólo atendiéndolos a ellos.

Atar los pies comenzaba a hacerse entre los 2 y 5 años, durante el invierno, para que el entumecimiento paliara el dolor. Consistía inicialmente en romper 4 dedos de los pies, exceptuando el pulgar, doblándolos hacia adentro. Después se vendaban estrechamente en telas de seda y algodón impregnadas en un mezcla de hierbas y sangre animal para ablandar la piel.
Los vendajes se cambiaban cada dos días, ajustándolos cada vez un poco más. Este proceso podía llegar a durar años. El dolor intenso y las muchas complicaciones posibles ya se pueden imaginar.

Se dice que entre el 40 y 50% de las mujeres chinas deformaron sus pies durante el siglo XIX. En las clases altas el porcentaje fué casi del 100%.
Esta práctica no se prohibió hasta 1912 y tardó más de 40 años en erradicarse.

¿Porque deformarse de una manera tan cruel y dolorosa?
Suelo pensar que todos los seres humanos deseamos casi siempre las mismas cosas, querer, ser queridos, proteger a los nuestros, pertenecer a un grupo para garantizarnos seguridad, etc.

Pertenecer a grupos, adquirir estatus social, privilegios…siempre se ha hecho y lo seguimos haciendo cada día, de mil maneras, lógicas e ilógicas, y no sólo deformándonos pies, cabezas o usando corsés, mutilando partes del cuerpo, insertándose anillos o esferas, tatuándose, poniéndose una nueva nariz, estirándose la piel o abriéndose los ojos, todo de manera dolorosísima, a veces por propia voluntad, o bajo una presión social y muchas otras veces, ejerciendo esta transformaciones (casi siempre a las mujeres) con ánimo de controlar, anular y someter, basado en cualquier tipo de argumento.

¿Que tanto nos deformamos por dentro y fuera con tal de pertenecer a aquello que nos han dicho que “tenemos” que pertenecer?